Lípidos séricos, biomarcadores de la adicción a la cocaína

Publicado el 27 febrero, 2012
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Fuente: Diario Médico | 20-02-2012

Fernando Rodríguez de Fonseca, coordinador de la Red de Trastornos Adictivos e investigador del Hospital Regional Universitario Carlos Haya y de la Fundación Imabis, de Málaga, sostiene que el ácido lisofosfatídico o las aciletanolamidas pueden tipificar a adictos a la cocaína y ver su carga genética para ser dependientes.

Fernando Rodríguez de Fonseca, científico del Laboratorio de Medicina Regenerativa del Hospital Regional Universitario Carlos Haya y de la Fundación Imabvis, de Málaga, piensa que los lípidos en sangre pueden determinar los subtipos de pacientes con adicción a la cocaína y la carga genética que tienen para desarrollar esa patología, según ha explicado a Diario Médico en la conferencia titulada Biomarcadores de adicción a cocaína que ha impartido en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León, con sede en Salamanca.

Rodríguez de Fonseca ha destacado que “estamos buscando mediadores lipídicos, es decir, unas moléculas derivadas de ácidos grasos que sabemos que en el cerebro modulan el aprendizaje y que están presentes en plasma. Hay modelos animales que nos ayudan a establecer cómo estos lípidos pueden estar conduciendo a una mayor efectividad de la cocaína para generar dependencia”, y ha puesto de manifiesto que hasta la fecha nadie ha realizado esta investigación en sangre; así que el objetivo de este proyecto es determinar el papel de los lípidos en la progresión de la adicción y, posteriormente, intentar medirlos en sangre.

  • Hay modelos animales que muestran cómo estos lípidos conducen a una mayor efectividad de la cocaína para generar dependencia

“Es un proyecto que busca un análisis clínico que nos ayude a entender y clasificar a los enfermos adictos a cocaína”, ha argumentado el especialista.

Moléculas implicadas
Entre las sustancias implicadas estarían la familia del ácido lisofosfatídico y la de las aciletanolamidas. Los valores de algunas de estas moléculas fluctúan en distintos momentos de la historia de un enfermo adicto en relación con su grado de adicción.

Por estos motivos, el investigador no duda en apostar en investigación con biomarcadores en sangre al igual que se puede hacer con enfermedades como la diabetes, puesto que permitiría saber si un enfermo ha progresado hacia un tipo de paciente con problemas y que puede desarrollar subtipos de enfermedad adicionales, como otro trastorno psicótico o un trastorno afectivo.

El especialista ha advertido de que “el problema que tenemos con la cocaína es que se asocia cada vez más a patología psiquiátrica, así que definir en estos subtipos de pacientes para intentar buscar el tratamiento más correcto es algo difícil, en especial debido a que la adicción en muchas comunidades autónomas no está considerada como enfermedad y no la atienden los sistemas de salud”.

Asociación
En este punto de vista que relaciona adicción a la cocaína y problemas mentales, Fernando Rodríguez de Fonseca ha sido tajante al poner énfasis en que “una de cada cinco personas sufrirá algún trastorno por ansiedad a lo largo de la vida, pero en el caso de los pacientes que buscan tratamiento por su adicción, la presencia de trastorno afectivo está en más del 80 por ciento de los casos. Esto quiere decir que tomar cocaína agrava la salud mental de manera significativa, por lo que a lo largo de la vida dicho sujeto deberá acudir a una atención especializada por culpa de esta patología psiquiátrica”.

El coordinador de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III ha querido dejar constancia además de que una de cada tres camas hospitalarias tiene que ver con un consumo abusivo de alguna sustancia; de ahí que la lucha contra las adicciones tenga que ser un empeño al que hay que acudir con armas científicas, médicas y políticas.

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